no tenemos planeta B

Ancho y angosto, hoy y después

Ni el día ni la hora...

Publicado: 2019-12-03

Es más fácil destruir que construir. Es más fácil criticar que hacer. Es más fácil dejarse llevar que dirigirse a algo. Es más fácil culpar que reconocer la propia culpa. Es más fácil indignarse que ser paciente. Es más fácil usar a los demás que comprometerse con ellos. Es más fácil señalar las debilidades de los demás que ver las propias y tratar de vencerlas. Es más fácil gritar que explicar. Es más fácil juzgar que comprender. Es más fácil esconderse que enfrentar. Es más fácil ponerse una máscara que dar la cara. Es más fácil odiar que amar. Es más fácil darle forma de amor al odio que ser firme por amor. Es más fácil opinar que investigar. Es más fácil despreciar la sabiduría que luchar por obtenerla. Es más fácil callar o hablar por quedar bien, que hacerlo por la verdad. Es más fácil despreciar a los más débiles que ponerse en su lugar. Es más fácil vivir mendigando fama que pasar desapercibido y ser olvidado. Es más fácil mentirse y mentir que decirse la verdad y decirla. Es más fácil agachar la cabeza ante los honores humanos que despreciarlos por su efímera ridiculez.  

Todo eso es más fácil, pero no mejor, ni más inteligente, ni bondadoso, ni bello. Y, paradójicamente, termina por hacer la vida mucho más difícil.

En este mundo engañoso y perecedero, ancho es el camino del infierno y angosta la vía del cielo. Fuera de él, es exactamente al revés.


Escrito por

José Manuel Rodríguez Canales

Soy profe de teologías. Hice muchas cosas, RPP entre ellas. Hago teatro. Como manda Jesús, amo a la gente, buena o mala, el amor no separa.


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